viernes, 20 de junio de 2014

Las ranas «menguantes» de Marvin

Basado en «Ranas menguantes», haikus de Sara Lew


—Es como si su piel estuviera en descomposición.
Primer plano al rostro de preocupación de Marvin. Él tiene en sus manos un escalpelo. Sobre el pupitre está una bandeja con el cuerpo de una rana dispuesta para su disección. El muchacho escucha la charla que sostienen dos de sus compañeras acerca de Darla Guzmán, mientras observa el cuero putrefacto del anuro.
Un zoom a la dilatada pupila marrón de Marvin revela la imagen de aquella tarde a orillas del lago…
…A través de la lupa, la rana se veía inmensa, pero no pudo ser inspeccionada con detenimiento, ya que se zambulló de cabeza del nenúfar al lago.
—Diablos —rezongó la niña—. No se quedan quietas. Hay una anomalía en estos bichos.
—¿Cómo sabes? —preguntó el muchacho—. Todas se ven iguales para mí.
—Eso es porque eres un ignorante.
—¡Oye…!
Sh. —Darla señaló un batracio que parecía aturdido. Este intentó dar un brinco, pero quedó tendido de panza. Los estertores de la muerte silbaron desde el interior del ahora cadáver.
—Tendré pesadillas —manifestó Marvin.
—Marica —declaró Darla, pasando a su lado. Él la siguió.
De rodillas, escrutaron con la lente de aumento al ser sin vida.
—¿Ves? — indicó la nena—. Su dermis mengua.
—¿De dónde sacas esas palabras?
Ella se apoyó en un codo:
—¿No te gusta que hable así?
—Da la impresión de que te la quieres dar de importante.
—¿Y no lo soy para ti?
—Qué…
Darla le cortó la frase con un dulce y prolongado beso, agarró al anfibio por las patas y salió corriendo.
—Vamos —vociferó ella—, estudiémosla en mi casa. Te aseguro que algo anda mal aquí.
Marvin se quedó sentado, saboreando su primer beso, cuando un chapoteo en el agua llamó su atención. Giró su torso en dirección al sonido acuoso, y palideció. Unos ojos gigantes, seguido de una cabeza enorme, emergieron a la superficie, develando una rana de tamaño colosal, que engullía a sus pequeñas congéneres...
La proyección de Marvin huyendo despavorido se pierde en la abertura del iris antes de volver a tener delante de nosotros la faz del joven, sentado en su clase de biología.
El chico se horroriza cuando una de las extremidades del animal se estremece tres veces.
Marvin suelta el bisturí, mira a sus compañeros, que manosean los cuerpos rechonchos de color verdoso y de abdomen claro, y grita:
¡No toquen esas ranas, son menguantes!

--------------------------------------------------------------------------------------

  Este microrrelato los hice para «El Taller Comunitario de Literatura», que se realizó en El Edén De Los Novelistas Brutos., página de Facebook administrada por Raúl Omar GarcíaPepe Martinez, y Juan Esteban Bassagaisteguy destinada a la divulgación de relatos de aquellos que desean contar historias con el fin de entretener, aprender y pasar un grato momento de lectura y donde todos los sábados se publica un cuento (la mayoría de ellos referentes al género del terror) de los llamados «Fieles Lectores»—ahora devenidos en «Brutos Escritores»— que forman parte de esta humilde plataforma literaria.
La consigna era la siguiente:
Redactar a partir de una de las trece historias que participaron en «DIEZ HAIKUS PARA UN HAIGA» un microcuento de entre ciento cincuenta y cuatrocientas palabras basado en la mencionada historia.
El resultado fue «Las ranas «menguantes» de Marvin», historia por la cual obtuve el diploma que ven a continuación:

32 comentarios:

  1. Excelente relato. Muy claro y preciso, lograste que vea lo que habías escrito. No solo me contaste una historia, me la hiciste ver Raúl. ( Vanesa Ian)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida, Vanesa.
      Me alegra que vieras la historia además de leerla, porque esa fue mi intensión, que sea bien visual.
      Saludos.

      Eliminar
  2. Capturante.
    Remite a recuerdos de la escuela. Debieron mejor enseñar a los niños y niñas a limpiar y preparar pollo y evitar el sacrificio de ranas.
    Hubiésen ahorrado a muchos de padecer salmonela.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ja, ja, siempre tenés comentarios ingeniosos, Carlos. Gracias por pasar.
      Saludos.

      Eliminar
  3. Tiene algo de guión de cine y esos datos del pp o del zoom, como si la cámara estuviera en el ojo de Marvin y lasimágenes se revelan igual que mirando una película.
    Me gustó, pero no te voy a negar que me dio un poco de asquito, porque eso es lo que me producen los sapos y ranas..
    Muchos saludos, Raúl.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto es un micro guión de cine, Mirella, das en el clavo. Así me vino a la mente y así la tuve que plasmar. Por suerte me salió, porque el asco te sorprendió.
      Saludos.

      Eliminar
  4. Hola Raul,

    Me has dejado efectivamente con ganas de más...
    Nunca soporte de pequeño tener que abrir ranas por la mitad, aunque en mi caso además tuve que inspeccionar pulmones de cabra, y soplar con un tubito por su traquea para ver como se inflaban los pulmones.
    Creo que algo falla en el sistema educativo cuando te hacen realizar ciertas tareas que quizas nunca jamas acometeras en tu vida, cuando en la escuela deberian trasmitirte un conocimiento teórico que deberia profundizarse con prácticas solo en el caso de queres especializarte en la metria, porque sino ¿ porque no hacer una autopsia a un cadaver humano ?

    Me ha gustado mucho tu escrito, de hecho, una parte de el me ha recordado a uno de Stepheh King que pasaba en un lago, y una masa oscura acaba engullendo a un adolescente.


    *NOTA*: Perdona por la confusión en tu otro blog que administras. Gracias de antemano por explicarmelo y no molestarte. Ya sabes que respeto tu trabajo.

    Un abrazo muy grande bruto escritor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. UTLA, lo importante es que acá estás, retribuyendo, leyendo y comentando, lo demás no importa.
      Si estas prácticas se hacen en la Argentina, no lo sé, porque no conozco a nadie que lo haya hecho nunca. Solo lo vi en películas yanquis y lo apropié para la historia de ranas que debía contar.
      El cuento que mencionás es La balsa, gran relato. Haceme caso y escuchalo contado por Alberto Laiseca, buscalo en youtube.
      Otro abrazo para vos.

      Eliminar
  5. Tremendo Raúl, te perdono la escasez por la calidad :-)
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Mientras Leo, sos muy generosa.
      Saludos.

      Eliminar
  6. Me encanto, excelente, da un gusto leer tus historias !!! mis felicitaciones y gracias por escribirlas!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a vos por leerlas y disfrutarlas, Kari.
      Saludos.

      Eliminar
  7. Muy bueno, Raúl, me gustó mucho.
    El cambio de tiempos verbales y de tipo de letra logra que vivamos las dos realidades, pasado y presente, de manera ágil y muy clara (cosa difícil de lograr, y más aún en un micro).
    Sorprendido con la aparición de la rana «menguante» original, ja, fantástico.
    Como comenté durante el ejercicio, al incluir en el micro el detalle de la inocencia del primer beso, le agregás color al mismo, y relajás de muy buena manera la lectura, para luego llegar a ese final donde surge el terror (y todo se agiganta...).
    Un abrazo, Master.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Juan, gracias por todo. Por leer, comentar, sugerir, enseñar. Gracias por interpretar tan bien lo que quiero transmitir, eso me llena de orgullo propio, me deja satisfecho.
      Te mando un abrazo.

      Eliminar
  8. Me ha producido un poco de inquietud el tema de las ranas. Siempre me ha producido rechazo este tipo de prácticas escolares, a las que no le veo demasiado sentido.
    En lo estrictamente literario, me ha recordado un poquito a algunos pasajes de Stephen King.
    Felicidades por el texto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como comenté antes, si estas prácticas se hacen en la Argentina, no lo sé, porque no conozco a nadie que lo haya hecho nunca. Solo lo vi en películas yanquis y lo apropié para la historia de ranas que debía contar.
      Un honor que te recordara un poquito a pasajes de King.
      Gracias por leer y comentar.
      Saludos.

      Eliminar
  9. Aunque ranas y sapos me disgustan, por no decir otra cosa, el relato es excelente: preciso y muy visual.
    Saludos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu palabras, Luna Llena, y bienvenida a mi blog.
      Saludos.

      Eliminar
  10. Segundo intento:

    Se me ha hecho muy corto. Vas a hacer un cortometraje de este relato??? Es una buena opción.

    Como siempre, me han surgido mil dudas. Pero me las auto-resolveré a golpe de imaginación :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ser cineasta es una de mis tantas frustraciones, Marje, así que no, no voy a hacer ningún corto.
      Tratá de no maltratarte mucho con los golpes de imaginación.
      Saludos.

      Eliminar
  11. No hay que meterse con las ranas...Excelente. Abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Bueno, no hay que ponerse así¡¡ Ya te sigo... espero continuar leyendo cosas tuyas.. te invito a que te pases por mi blog (bueno sólo si te apetece y ya si te quedas te regalo... una rana?)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Francis, bienvenido al blog.
      ¿No hay que ponerse así, de qué manera? No entendí.
      Si querés continuar leyendo cosas mías, chequeá las Etiquetas.
      Dale, te retribuyo lectura.
      Saludos.

      Eliminar
  13. Yo nunca he diseccionado ningún bicho, y menos mal, porque hace unos días una paloma decidió que mi terraza era un lugar tan bueno como otro para morirse y la tuve que introducir en una bolsa de plástico para deshacerme de su cuerpecito rígido, te aseguro que lo pasé fatal. Un buen micro, Raúl, muy visual y con ese beso largo e interminable. Por cierto, soy Ángela de siguiendo los pasos de barro, que me he abierto otro blog. Un abrazo, amigo mio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Ángela! Qué sorpresa!
      ¿Otro blog? Ya voy para allá.
      Saludos.

      Eliminar
  14. impresionante las ranas menguantes, me encanta el detalle con el que lo relatas todo. Te voy a seguir!!
    Saludos :)
    http://sopadeojosterror.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida, Marlèn. Gracias por leer y comentar.
      Saludos.

      Eliminar
  15. Hola Raúl!! Jolines, estaba yo emocionada con la historia. Era todo tan bonito con el beso y esa torpeza suya al cazar ranas... y de repente eso!!
    Me ha gustado mucho cómo has narrado este relato. De verdad que me he metido de lleno en la historia y has montado una película en mi cabeza. Hace un tiempo que busco por Internet guiones de cine o de teatro porque me interesa mucho aprender a escribir así, Y qué mejor manera de aprender que leyendo mucho sobre el género ^^
    ¿Tú has escrito algún guión o has hecho algún cortometraje?

    Un beso!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, Teresa, lo más parecido a un guión de cine que hice fue este relato y Rabioso celuloide, nada más. Ahora, si buscabas una obra de teatro, pues, de eso también tengo :D La obra se llama «El pago», date una vuelta por acá: http://raulogar.blogspot.com.ar/2012/06/la-ventana-10.html
      Saludos y gracias por pasar.

      Eliminar
  16. Lo que es capaz de producir un beso, obnubilación total, jajajaj

    Se que soy una ignorante en esto,pero me hiciste sonreir, con esas artimañas femeninas ya puestas en práctica desde la niñez y esa candidez del niño que usa hasta las palabras de la nena soñada.
    En fin, que me hiciste sonreir.
    Beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el relato provocó sonrisas, el autor tiene que estar orgulloso.
      Saludos.

      Eliminar